miércoles, 24 de abril de 2019

CRISIS EN LA PAREJA 1


(Artículo revisado)

Vuelvo a tratar uno de los temas que más consultas suscitan en la atención psicológica, de mi trabajo en mi clínica. Me refiero a los problemas que se presentan en la pareja. Para ello es preciso aclarar algunos términos de uso habitual.
¿Qué es una pareja? Naturalmente no puedo contestar a todo lo que representa este término para cada uno, pero señalaré algunas cuestiones de base. Primero que en todo tipo de parejas, lo más importante es que exista un amor verdadero. Además, tendrá que tener buenas dosis de confianza, fidelidad, comunicación, etc. También la concibo como algo dinámico, siempre en construcción, en el que exista un trabajo en común, que vaya conformando un nosotros en el que el yo se diluya y pase a un segundo plano.
Quiero también resaltar dos cuestiones en este camino abierto, desde cierta fascinación por el otro y el deseo continuo, más allá de lo sexual. Servirían como dos guías, una positiva y otra negativa a tener en cuenta. La primera se trata precisamente de mantener el deseo, manteniendo cierta distancia con el otro, para evitar siempre la monotonía, lo cotidiano excesivo.
La segunda cuestión tiene que ver con el tratar de prescindir del reproche, que es el gran causante de muchas desavenencias conyugales. Las cosas se pueden decir pero evitando el reproche. Este tiene que ver con la confrontación con el ideal de pareja, cuando no corresponde a nuestras expectativas.
Conflicto o crisis. El conflicto entre dos sujetos se da cuando existen intereses contrapuestos que entran en confrontación. Situación que planea una solución, sin que ninguno pierda demasiado, esto es importante ya que cuando se dirime el conflicto, siempre se produce cierta pérdida de lo que se demandaba. Por eso resulta básico que éstas pérdidas no sean excesivas, para que no se cree una conciencia de sujeto perdedor, en la relación. Porque estas constantes pequeñas pérdidas pueden conducir a una crisis más seria.
Crisis. Tomando la definición de la wikipedia, nos encontramos con una definición que habla de una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. La definición es interesante porque introduce el aspecto principal, de cambio temporal, en el sentido de evolución.
Crisis en la pareja o de pareja. Esta diferenciación nos lleva a tratar de identificar la crisis. Las crisis de pareja enfocan hacia la propia línea de flotación de la pareja, y es necesario resolverlas para que no entre agua en el barco común. Yo las llamaría crisis endógenas. Las que se dan en el entorno, o crisis exógenas, son más fáciles de tratar, porque tienen que ver con el exterior del barco, y entonces son más abordables y además consiguen un efecto muy positivo, puesto que sirven para reforzar a la pareja. Nos referimos a las relacionadas con el trabajo, los hijos, el dinero, etc. Para todas ellas siempre propongo un buen análisis de la situación, utilizando una herramienta básica y complicada: la empatía. Sabiéndola utilizar el resultado será mucho más completo, porque podremos ver los dos lados del problema.
Crisis un peligro y una oportunidad. Según el Dr. Rojas Marcos en caligrafía china la palabra Crisis, se escribe uniendo los símbolos de peligro y oportunidad, ya que la crisis implica ambas cosas: el peligro de la ruptura y la oportunidad de recomenzar algo que no queremos dejar que acabe. Por otra parte está también de acuerdo con que las crisis suponen madurez, siempre que se afronten con seriedad y responsabilidad. Sería como un tallo de bambú, en el que las sucesivas crisis coinciden con los nudos del propio tallo. Metáfora bonita que he leído en alguna parte. Además también hay que hacer notar que las raíces del bambú también son muy fuertes.

Por último, antes de pasar a las causas principales de las crisis, que abordaré en otra publicación, quiero volver a recomendar que tratemos de dar la mejor solución a las mismas, puesto que aunque se olviden en un momento, resurgen desde el inconsciente cuando exista algo que se relacione con el conflicto pasado, o con el cuestionamiento hacia el otro. Para ello es mejor consultar a un psicólogo especialista, para que el problema no se haga crónico.


miércoles, 17 de abril de 2019

Nôtre Dame, nuestra Catedral europea vence al fuego


Hitler no consiguió que ardiera París, cuando sus tropas vencidas tenían que abandonar esa ‘grande’ ciudad que es un poco de todos los que nos sentimos europeos, gracias a que el general Dietrich von Choltitz no obedeció la orden y entregó París a las fuerzas aliadas que reconquistaban la ciudad, con presencia de muchos republicanos españoles (“los de la nueve”). Esta semana las llamas tampoco acabaron con el emblema del París histórico: Nuestra Señora, la de todos. Nôtre Dame se ha salvado de nuevo, aunque parte de ella no ha sobrevivido al fuego.
Lo más curioso es que salvo algunas vidrieras medievales, la parte que se ha quemado corresponde sobre todo a la restauración polémica que se hizo en pleno siglo XIX por Viollet-le duc. Este arquitecto levantó un pesado techo llamado el “bosque” de madera y una aguja neogótica inventada por él para reinterpretar el arte. También limpió la isla de casas y dejó una catedral que ya era preciosa en el siglo XIII (se terminó en 1345) como una maqueta aislada de construcciones alrededor en lo que sería un nueva forma de restaurar.
Ahora el fuego ha destruido su obra y se plantea una nueva restauración que llevará mucho tiempo y para la cual el día después, ya había aportaciones de hasta 600 millones de euros. El chauvinismo francés dejará de nuevo Nôtre Dame con una imagen espectacular, no sabemos todavía si será como se concibió en el siglo XIX o antes de su “reinterpretación”.
MI evocación de este monumento más emblemático de todos los europeos, con el que crecimos, me trae muchas nostalgias de mi pasado juvenil, desde que estudiábamos la cultura del país vecino que comprendía su lengua, su música y por supuesto su arquitectura, aprendiendo cada monumento de la ciudad más bonita del mundo. Después un viaje de novios, poco antes de las nupcias, situaba ante mi mirada atónita aquellas bellezas que tanto ansiaba ver.
Entre ellas estaba, como no, la Catedral de Nuestra Señora de París, de propiedad no eclesiástica, y que nos pertenece un poco a todos, y que 48 años después, vencía al fuego, manteniéndose firme enclavada en su pequeña isla, saludando al Sena, atrapando las miradas de todos los que nos consideramos un poco parisinos.
También recuerdo con nostalgia mis viajes a París tras un psicoanálisis didáctico, de idas y venidas durante casi 12 meses, perdiéndome y encontrándome en las rues, y puentes de la ciudad más bella del mundo.
Espero que nuestros vecinos la conserven y restauren como se merece, incluyendo o no, la aguja neogótica que se ha caído, el techo y artesonado y todos los tesoros que han podido salvarse. Pero esta vez, por favor, tengan más cuidado.

miércoles, 13 de junio de 2018

Padrastros y madrastras o viceversa


Tratamos hoy un tema que preocupa mucho a las parejas separadas: ¿cómo hacer cuando en la educación de nuestros hijos, también contribuyen la pareja nueva de los padres?.

El nombre que se atribuye a esta figura tan importante en la coeducación de nuestros hijos, también suena mal, porque entre otras cosas, ‘padrastro’, se asocia al pellejo junto a las uñas de las manos, que suele arrancarse o cortarse. En el caso de la madrastra, en nuestra cultura occidental, todos evocamos a la madrastra de Blancanieves que solo deseaba su desaparición, para mantener su goce narcisista. El sufijo 'astro' se asocial por tanto a algo malo, o despectivo de manera peyorativa (ej.: camastro, medicastro, politicastro, etc.). En cambio llama la atención como en otros idiomas como es el francés, la connotación es totalmente distinta, incluso excesivamente favorable: madrastra se escribe: 'belle-mère', y se traduce como amada madre: ¿por qué esta diferencia de significación entre idiomas?. Parece una cuestión cultural.

No obstante ahora se utilizan más otros términos, con menos connotaciones negativas: el novio de la madre/padre o compañera/o del padre/madre, o también por el nombre propio.

Pero quiero resaltar en este escrito, el protagonismo que estas figuras va tomando progresivamente, debido a que muchas de las separaciones que suceden, duran menos tiempo y la familia se reconvierte en otra, que da paso a una nueva estructura familiar donde se van incluyendo las nuevas parejas formadas. Estas nuevas estructuras familiares merecen un tratamiento especial, en capítulos nuevos.

Hoy en cambio, quiero centrarme en esta figura denostada, que podría tener más importancia educativa. No me refiero a que pudiera ocupar el lugar del padre no custodio, porque es algo imposible, ya que las vinculaciones afectivas más importantes se dan en los primeros años, y además en la estructura simbólica familiar está inscrito un padre o madre que si que ocupa este lugar real y simbólico, con la inscripción en el registro civil.

Otra cuestión sería cómo podría realizarse una vinculación afectiva hacia esta figura, a través siempre del deseo de la madre (o del padre, según). Este deseo de amor hacia la nueva pareja, puede conllevar, y aquí está la dificultad, la introducción de este adulto en la estructura tras el dolor más o menos superado de la separación de los padres. En este sentido conviene que se haya podido realizar el duelo por parte de todos los componentes de la familia, respecto a la nueva situación de la pareja parental, asimilando y admitiendo que ambos pueden formar nuevas parejas sin que ello les trastoque excesivamente sus vidas. Es decir van a poder seguir en el mismo centro educativo, con sus amigos, familiares, etc. Pero van a tener dos lugares de convivencia muy diferentes, donde existirán reglas también diferentes.

Por supuesto si existe una buena relación entre los padres separados todo es mucho más fácil, y se evitará que los/as hijos/as, se aprovechen de las circunstancias para sacar ventajas y otras cuestiones.

Es en esta convivencia separada donde se plantea como encajar esta nueva figura: la madrastra o el padrastro, para que se cree un vínculo afectivo saludable. Es decir una relación afectiva, donde el/la niño/a o adolescente sienta que tiene nuevos apoyos, de unos adultos que van a convivir en la misma casa, y que dejarán de ser unos extraños progresivamente.

Esta cuestión dependerá en primer lugar de “la naturalidad”, con la que se lleve la relación de pareja. Es decir no habrá cosa más negativa que se vuelvan a reproducir las discusiones y peleas domésticas de antaño. La constancia de la relación, los hijos pueden estar cansados por afrontar nuevas relaciones de los padres, y nuevas pérdidas cuando se rompe la relación. Por ello ya no quieren realizar nuevos duelos. Los chavales y chavalas son muy rápidos en levantar un muro de protección afectiva, contra nuevos adultos que irrumpen en sus vidas de la mano de su padre o madre, y que probablemente desaparecerán de sus vidas de la misma forma que han entrado en ellas.

El padrastro o la madrastra tendrá que ganar el respeto de los hijos/as, con ayuda del padre o madre, según corresponda, que son quienes detentan la autoridad sobre el menor y la responsabilidad legal. Me refiero ya a los familias reconstituidas y consolidadas, que llevan varios años de convivencia y ya no existe ese temor a que el nuevo compañero/a de la madre o del padre, se vaya.

En estos casos los adultos tendrán que actuar unidos. Esto vale para todo tipo de familias. No se puede funcionar cuando hay dos discursos diferentes a los que acogerse. ¿Cuál se sigue?. Por ello después de discutir las cosas por separado sin la presencia de los hijos/as, se planteará el acuerdo al que se ha llegado, para que se siga o se pueda cuestionar, para mejorarlo, dentro de un clima de diálogo y entendimiento.

Para finalizar creo que la figura de los nuevos compañeros de los padres, pueden tener una función afectiva importante, sin tener la responsabilidad de los padres biológicos. Pero esta afectividad hay que saber ganársela todos los días, escuchando a sus nuevos hijos/as

miércoles, 12 de julio de 2017

POSVERDAD, LA VERDAD SUBJETIVA

Posverdad es un nuevo término que se incluirá en el diccionario de la RAE, y se refiere a aquella información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, “sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público”. Cuando los hechos objetivos tienen menos influencia en definir la opinión pública que los que apelan a la emoción y a las creencias personales.

Este nuevo término constituye un punto de inseguridad, de malestar en el individuo bastante importante, y que cuestiona los conceptos establecidos de ‘verdad’ y ‘mentira’. A partir de ahora tendremos que pensar muy bien lo que podemos creer y lo que no.

La posverdad se ha utilizado continuamente en periodismo, en publicidad, en campañas políticas. Es la verdad de los charlatanes. Durante la campaña de Donald Trumb, ha funcionado muy eficazmente para sus seguidores y ha supuesto el cuestionamiento del periodismo clásico. Ha sido eficaz, esparciendo verdaderas mentiras con semblante de verdad, (por ejemplo, se decía que Obama no era americano). El periodismo menos riguroso, el periodismo amarillo difunde noticias sin contrastar continuamente. Luego rectifica o no. La fe de erratas de antaño tendría que ocupar ahora varias páginas en muchos periódicos de papel o digitales. Los lectores ya no se fían como antes, incluso en la televisión se establecen verdades sin fundamentar, que luego no son ciertas. El uso consciente de la mentira, bajo el traje de posverdad, ha servido para manipular a la opinión pública.

Los términos verdad y mentira ahora toman una nueva dimensión, y responden cada vez más, a lo que siente el sujeto, a la psicología cotidiana. Tres hermanos contarán el mismo suceso acaecido en su infancia de tres formas diferentes, estando seguros de que aquello fue así. Cada uno poseemos nuestra verdad y pensamos que es la auténtica, porque se fundamenta en nuestras emociones creencias o deseos, por tanto nuestra verdad es nuestra posverdad, ya que se basa en hechos subjetivos.

LA VERDAD EN PSICOANÁLISIS
En psicoanálisis conocemos bien esta cuestión, y en los análisis sabemos que es la posverdad la que interesa, es decir la verdad que se cree el sujeto, y que confiesa como hechos ocurridos sin aparente discusión. Luego comprobará que las cosas no son como las recordaba, ni como las creía.

En determinadas patologías dentro de las psicosis, la verdad en el sujeto se torna en certeza, aquello que dice es incuestionable y no tiene vuelta de hoja. La terapia tiene que andar en estos casos, por otros caminos, según la técnica, ya que aquí la verdad es un muro que se levanta sin restricciones.

En el psicoanálisis se analiza la verdad del sujeto, la verdad inconsciente, productora de síntomas, su creencia en esa realidad vivida, es la que produce la enfermedad. Por eso no se funciona como un detective que intenta recomponer el suceso, para encontrar el origen del problema, en forma de verdad autentificada.

LA VERDAD EN LA CIENCIA
La verdad está menos cuestionada en la ciencia, dado que recibe continuas comprobaciones. La verdad dentro de la ciencia, ofrece mayor credibilidad. Determinadas revistas son muy rigurosas y se han ganado su prestigio a partir de contar las verdades científicas contrastadas. Para ello existe todo un procedimiento basado en la demostración de las hipótesis que desarrollan los descubrimientos, y que van interpretando la realidad desconocida, dejando cada vez menos territorio a la religión, o a la filosofía.

La religión se basa en la posverdad, en admitir una verdad basada en la fe. No hay cuestionamiento ni crítica posible, o se cree o no.

La filosofía a lo largo de la historia ha mostrado un camino teórico que la ciencia ha allanado y definido. En la antigüedad los filósofos eran también científicos. En el Renacimiento figuras como Leonardo encarnaban al artista y al científico, en busca de la belleza y la verdad.

En la actualidad todo marcha a mucha más velocidad y con el nuevo siglo se especializa en apartados pequeños del conocimiento humano. Cada vez hay menos espacio para la incertidumbre. Aun así todavía resuena el principio de incertidumbre de W. Heisemberg (1925), que muestra cierta indeterminación en la física cuántica.

También la localización de los sucesos físicos en la relación del tiempo y el espacio es relativa según donde nos situemos, y muestra otra verdad relativa, dentro de la teoría de la relatividad (Einstein 1905 y 1915)

Incertidumbre, relatividad, no son principios muy populares, pero muestran también los límites que la ciencia tiene

LA DUDA EXISTENCIAL
Todo lo dicho tiene su carácter relativo, pero esta relatividad tampoco nos tiene que llevar a la duda sistemática, en un nuevo cartesianismo, sabemos los límites de la verdad, y estos límites nos pueden hacer abrir los ojos para no ser tan excesivamente creyentes en los planteamientos de políticos que sólo buscan apoyos incondicionales, o ser más críticos con la publicidad que trata de convencernos con posverdades a veces ridículas.

Alguien decía que este neologismo podía hacer tambalear el sistema, si es así bienvenido sea, puesto que nuestro sentido crítico tiene que analizar las verdades con las que nos encontramos a diario, y no creernos tantas cosas. El proceso de razonamiento tiene que ser más selectivo y riguroso, con las personas que nos intentan engañar para conseguir su beneficio.


La sociedad está llena de trileros que con sus juegos bien estudiados, juegan con la verdad delante de nuestros ojos, escondiéndola y haciéndola aparecer donde creíamos que no estaba.

lunes, 30 de enero de 2017

¿Cuándo los celos son perjudiciales?

A esta pregunta que se hacen muchas parejas, sólo cabe una respuesta: siempre. Sufrir celos no es solo perjudicial para la relación de pareja, sino también para la persona que sufre de este síntoma, ya que pone de manifiesto su propia debilidad psíquica.

La confianza, base de la relación
En los últimos meses he recibido en mí consulta, varias parejas jóvenes, con un problema en común: los celos. Trataré de escribir sobre este tema que parece ser más habitual de lo normal, en una sociedad donde hay más libertad, pero continúan los problemas comunes: soledad, falta de autoestima, miedo a las pérdidas…

El problema de los celos es una cuestión fundamental en las relaciones de pareja, y en el caso de que aparezcan, afectan a la línea de flotación. Es decir, sin la confianza básica en el otro, no puede funcionar la pareja, es la base de la relación.

Para evitar que su aparición pueda consolidarse, es importante aclarar el asunto con total sinceridad, para recuperar la confianza en el otro. Si se mantienen las sospechas, y no tienen fundamento, puede ser el principio de un problema grave que vaya mermando a la pareja, como si fuera un parásito que debilita cada vez más la confianza y pueda llegar a plantearse la separación por la persona que sufre los celos, al no poder soportar la presión..

Origen de los celos
  •    Celos infantiles. Se refieren a las confrontaciones normales, por ejemplo  en la triangulación edípica, o en las relaciones fraternales donde se lucha por conseguir un objeto de deseo. Lacan[1] expone la cuestión con los siguientes términos, citando a S. Agustín: “He visto con mis propios ojos y conocí bien a un pequeño presa de los celos. No hablaba aún, pero ya contemplaba, todo pálido y con una mirada envenenada, a su hermano de leche” (nondum loquebatur, et intuebatur pallidus amaro aspecto conlactaneum suum). Escena esencial de celos elementales, donde también se aprecia la agresividad original.
  •           Experiencias traumáticas anteriores. Experiencias sufridas con otras parejas, donde se ha vivido alguna infidelidad, o se ha estado cerca de ella.
  •    Causas recientes. Experiencias vividas en la pareja actual que han constituido un elemento de sospecha fundamentado.

Todas estas causas probables, si se suman, muestran a un sujeto muy vulnerable e inclinado a la sospecha sobre los celos, por las vivencias sufridas que tienen un componente traumático importante. Si además se unen los rasgos de personalidad, que se describen más adelante, la cosa se agrava.

Variedad clínica de los celos
Cualquier sentimiento de celos si empieza a preocupar a quién lo padece o sobre quién se sospecha, entraría dentro de lo que se conoce como síntoma, ya que se repite demasiado para ser controlado. Los celos no son una categoría clínica per se, pueden formar parte de todas las estructuras clínicas (neurosis, psicosis y perversión), y lo más habitual es que formen parte de personas obsesivas.

En caso de ser desproporcionados, irreales, es decir, desde una observación sin ningún fundamento que se escapa a la realidad, de forma delirante, entrarían dentro de la categoría de las psicosis, suponiendo ya una patología grave.

El problema se centra en responder a la pregunta: ¿los celos se pueden dominar, o son ellos los que dominan al sujeto? Si se pueden dominar, entran dentro de cierta normalidad, y hay que tratar sus causas. Nunca son prueba de amor, como se considera a veces popularmente. Hay que tener en cuenta que si se constituyen en un síntoma grave, pueden llevar al homicidio, por tanto no es una cuestión banal.

Factores importantes que favorecen los celos
Los siguientes elementos pueden propiciar claramente el terreno de cultivo para que aparezcan los celos. Son factores, que cuando bajan en su estado saludable, igual que las defensas del organismo, propician su aparición.
1. Dependencia. La relación de pareja ha derivado a una relación asimétrica, en la que uno depende del otro, donde puede aparecer el miedo, que se puede convertir en terror a que la persona dependiente pierda a su pareja, y trate de evitarlo a toda costa.
2. Inseguridad del sujeto. La propia inseguridad, y falta de autoestima, haga pensar que cualquiera pueda llevarse a su pareja.
3. Carácter celoso desarrollado por una historia infantil y más reciente, donde se ha sentido abandonada por familia y figuras importantes.
4. Vivencia de inadecuación. Sentimientos de que su imagen física y psíquica no es apreciada por el otro. Personas que dan excesiva importancia a que su imagen corporal no se adecue a los cánones sociales, por ejemplo.
5. El temor a la pérdida. Personas que no han hecho los duelos completos, y persisten en el temor de que vayan a perder a sus seres queridos.
6. El problema de la posesión. Pensar que el otro es “propiedad” de uno mismo, cuestión que ya tiene valor de síntoma por sí mismo. Nadie puede creerse el dueño de otro.

Cómo curar los celos
Primero para curar una dolencia, hay que admitir que se tiene, no sirve “dicen que la tengo”, hay que admitir que se tiene, y que no se puede llevar una vida normal cuando se está constantemente preocupado o preocupada por la fidelidad del otro.

El tratamiento suele empezar por la base, por analizar las causas de los miedos que nos asaltan continuamente, por los que nos sentimos inferiores a los demás, buscando solucionarlos, afrontando el futuro de otra forma. Es decir, si pensáramos en que yo soy lo suficientemente atractivo/a, no tendría miedo a que me abandone mi pareja, y si lo hace, es porque no se merece estar conmigo y yo mismo/a, puedo encontrar alguien con quién me sienta mejor y más valorado/a, planteando desde el principio una relación simétrica de igual a igual, basada en el amor y en la confianza mutua.  

[1] Lacan, J. (1946) “Algunas reflexiones sobre el yo”  y en “Acerca de la causalidad psíquica” Ed. Siglo XXI.

lunes, 19 de diciembre de 2016

¿Qué mueve al asesinato?

Antecedentes
A partir de la luctuosa efemérides del asesinato de John Lennon, he intentado estudiar la figura de su asesino: Frank Chapman, sin encontrar demasiadas respuestas a uno de los atentados más importantes del siglo xx. He elegido este suceso por la relevancia del momento y la importante documentación que existe, para poder acercarme a la mente de un asesino confeso.
Hay colegas como Vicente Garrido que ha desarrollado una numerosa obra escrita sobre todos los aspectos posibles de los asesinos, perfiles, modus operandi, etc. Desde la criminología también hay muchos estudios sobre este tipo de personas sociópatas. Mi intención aquí no es tan ambiciosa, simplemente surge del interés por entender algo sobre la psiquis, de alguien que mató a una figura tan apreciada en general, como es, era, John Lennon, que se había caracterizado por su pacifismo y lucha por los derechos humanos, hasta el punto de que el gobierno lo tuviera en el “punto de mira” político.
Existe bastante material del caso, que se extrae de los reportajes realizados, de la película Chapter 27 de J. Schaefer (2007), de sus propias declaraciones en una entrevista televisada con Larry King en directo (1992) y de otras declaraciones y cartas, años después. Algunas de las cuales suelen coincidir con su petición bianual de libertad provisional, después de haber cumplido ya sus 20 años de cadena perpetua y que se han ido desestimando progresivamente (en la actualidad cumple 36 años en la cárcel de Attica). No obstante de toda esta extensa información, no aparecen respuestas suficientes para poder explicar de forma simple, el porqué del acto criminal. Tan solo algunas cuestiones aparecidas en los medios, que apuntan a la búsqueda de una notoriedad.
La película no intenta profundizar en la mente de Chapman, ni en la vida pasada ni presente del asesino, sino que se limita a narrar los tres días fatídicos del último viaje a Nueva York, tratando de no zaherir sensibilidades. Aparecen dudas sobre el acto, que no están bien explicadas, centrándose en sus apariciones en el edificio Dakota y en las conversaciones con los fans que allí encontraba, en especial con una chica de la que se hace amiga, y que huirá cuando ve la agresividad que tiene contenida y que vierte sobre un fotógrafo en un momento dado. Fotógrafo (Paul Goresh) que fue el que lo inmortalizó en el momento de pedirle el autógrafo a Lennon.
En el film, sí que aparece el libro “El guardián entre el centeno”, el otro protagonista de la historia de vida de Chapman, con el que se identifica, llegando a confundirse con su personaje principal Holden, que le servirá como manual y como declaración final de la explicación de su acto criminal. Desde un proceso de despersonalización, en lo que podría ser un acto de un psicótico, aunque la película no trata de plantear esta posibilidad, sino de mostrar un relato lineal, a veces en forma de reportaje, buscando siempre la neutralidad.
La biografía de Chapman por otra parte, sí que podría ofrecer enfatizándola, otra estructura clínica: el típico perfil de sujeto perverso a partir de un padre cruel, militar, maltratador. Padre temido que parece haber despreciado a su hijo, por lo menos en declaraciones públicas cuando Chapman ya estaba cumpliendo condena. Quizás fue condenado primero por su padre y después por la sociedad. En su infancia jugaba con una ciudad de seres imaginarios donde él era el alcalde y la persona que los castigaba, donde se ha podido ver sus primeros delirios, o simplemente la forma de distanciarse y poder encajar esa violencia familiar. Después, en su adolescencia, pasó a las drogas, para aislarse de la realidad hostil, hasta que la religión le dio otra cobertura vital. Típico en muchos jóvenes donde la función paterna es claramente fallida, buscan en la religión otro padre superior que haga de suplencia).
Finalmente, si acudimos a las declaraciones de Chapman para que nos hable de su acto, desde su conversión a un catolicismo más extremo, aparece como principal justificación, la hipocresía de los poderosos que él no aguanta. Se refiere a las personas hipócritas, que hablan de paz y tratan de luchar contra la pobreza, pero viven una vida de riqueza que contradicen sus palabras, y que por ello son merecedores del mayor castigo. Cómo piensa Holden Caulfield, el protagonista del libro “El guardián entre el centeno”. Chapman se convertirá en “guardián” de cierta moralidad universal. Por ello no soportó que Lennon dijera (1966) que los Beatles eran más populares que Jesucristo[i] y que el cristianismo desaparecería. Declaraciones que tuvieron mucha repercusión entre los creyentes.
Este afán de emular a otro, persona muy relevante socialmente, podría suponer un trastorno de identidad disociativo, en el que su fijación durante muchos años había sido John Lennon, pero sus declaraciones contra el cristianismo y sus discípulos, supondrían un gran revés, una crisis de identidad, de sentimiento de fracaso puesto que las cosas en la vida real no le iban muy bien, que pudo determinar un intento de suicidio fallido. La terapia posterior por depresión y el viaje alrededor del mundo al estilo Verne, pondría un especial paréntesis en su vida, al que siguió el casamiento con su guía de viajes, que era japonesa y muchos decían que era parecida a Yoko Ono. La sombra de John permanecía, había sacado un nuevo trabajo: Double Fantasý, que traía a su mente la fantasía del doble. Mark ya no podía ser John. Posteriormente conseguiría que Lennon pusiera su nombre, su autógrafo en el vinilo, pero este intento de nominación no serviría para la diferenciación ¿tendría que eliminar a John?.
Chapman estaba ya enfermo en septiembre de 1980. Le dijo en una carta que escribió a su amiga Lynda Irish, que se estaba volviendo loco y firmó la carta con otra identidad fantaseada: "The Catcher in the Rye" ("el guardián entre el centeno"). Posteriormente viajó a Atlanta, para buscar la munición de su revólver.
Estos cuatro meses fueron decisivos para terminar su acto criminal, después de un arrepentimiento fugaz que llegó a comunicar a su esposa, y que le aconsejaba visitar a un psicólogo clínico (noviembre 1980), regresó el 6 de diciembre a Nueva York por última vez.

El ritual de la preparación del acto
Antes de abandonar la habitación del hotel Sheraton, dos días después de su llegada a Nueva York, hizo una especie de ritual para cambiar de personalidad: dejó encima de una cómoda todo lo que significaba algo en su vida: una carta de recomendación por su trabajo con niños vietnamitas, su pasaporte, un par de fotos de su viaje alrededor del mundo y la biblia abierta por el evangelio según S. Juan, al que había añadido escrito en bolígrafo, junto al nombre del evangelista “Lennon” (John “Lennon”), para que cuando viniera la policía supieran quién era antes y en lo que se había convertido (según recrea la película). Después de este ritual, abandonó la habitación como Holden, sólo faltaba separarse de John.
Después compró un ejemplar del libro de Salinger, “El guardián entre el centeno” para poder afianzar su personalidad, en el que escribió; “To Holden Caulfield for Holden Caulfield this ist my statement” y fue al encuentro de Lennon. Después de una larga espera, le pidió un autógrafo a Lennon
"En ese momento, mi parte buena ganó y quería regresar a mi hotel, pero no podía. Esperé hasta que regresó. Él sabía dónde van los patos en invierno, y yo quería saberlo" 
Donde van los patos en invierno es una pregunta recurrente que se hace Holden en The Catcher in the Rye, como si fuera un koan. Curiosamente Lennon después de firmarle su último álbum Double Fantasy, le preguntó: ¿Es todo lo qué quieres?
El pasaje al acto
Aguardó, a pesar del frío, casi 6 horas más en la puerta del edificio Dakota, A las 10,50 horas del 8 de diciembre de 1980, llegó John Lennon a su casa en compañía de Yoko Ono, y Holden Caulfield le disparó:
“Y eh…él caminó y me pasó. Yo di cinco pasos hasta la vuelta de la calle.  Apuntándolo con mi arma de fuego y le disparé 5 tiros a su espalda.
“Antes, todo estaba calmado, y yo estaba listo para que esto pasara, incluso escuchaba una voz dentro de mí, mi voz, dentro de mí que decía: “hazlo hazlo, hazlo”. Aquí vamos..
“Y luego del suceso, era como que la cinta de la película se había roto, yo sentí sobre mí, estaba como en estado de shock, estaba de pie con el arma colgando abajo en mi lado derecho”.
Sólo una de los cinco proyectiles erró el tiro, los otros cuatro impactaron en la espalda de John Lennon.

Tras el acto
Después se realizaron los reconocimientos psiquiátricos forenses, que daban un diagnóstico en principio de locura. Pero fue el propio Chapman quién confesó y no quiso aparecer como un demente, sino que se reconociera su motivación manifiesta principal, que es la que más ha trascendido: ser conocido y famoso, desobedeciendo a su abogado, que había preparado un alegato de inimputabilidad, de acuerdo con el diagnóstico del Dr. Schwartz (director del Departamento de Psiquiatría Forense del Hospital del Condado de Kings), que daba una explicación, para algunos un poco delirante: basada en un diagnóstico de esquizofrenia paranoide, habla de que el acto en sí era como un suicidio, ya que había absorbido la personalidad de Lennon («Al matar a Lennon, una personalidad que él consideraba malvada, hipócrita y falsa, psicológicamente Chapman se estaba suicidando»).
Explicación que no convenció demasiado al tribunal, cuando apareció una lista que Chapman tenía para asesinar a otros famosos, entre los que Lennon, era el más asequible para matar.
Chapman tiempo después admitía ser un sociópata:
 “Esa es una verdadera mente sociópata: hacia el final, o diría que la última hora o así, me hablé a mí mismo. Hice una oración pidiendo que por favor me ayudara a cambiar esto. No podía hacerlo. Estaba obsesionado con una cosa y que lo estaba haciendo para que yo pudiera ser alguien”.
Ser alguien ¿para quién? Uno de los primeros deseos es el de reconocimiento, sobre todo si se ha vivido una infancia difícil con un padre violento hacia su madre y hacia él, sin que aparezca un claro reconocimiento paterno, en el que los hijos a menudo se sienten un estorbo, entonces el hecho de destacar es importante, porque se busca ese reconocimiento que no se obtiene, Su padre no fue nunca a la cárcel a visitarlo.
El diagnóstico final: posible trastorno de identidad disociativo
Tres horas después de perpetrar el acto criminal, en su declaración a la policía, Chapman dijo,
"Estoy seguro que la mayor parte de mí es Holden Caufield, el resto de mí debe ser el Diablo."
Holden fracasó en su mayor anhelo, en su deseo fundamental como guardián, no pudo salvar a Mark Chapman, no pudo decirle que después del inmenso campo del centeno estaba el acantilado, que llevaba a la muerte de John, y a Mark a la cárcel. Al final lo real se imponía. Y cada dos años se reconsidera su situación y se vuelve a decidir que permanezca allí, porque se le sigue considerando peligroso.



[i] "El Cristianismo se irá. Desaparecerá y se encogerá. No necesito discutir sobre eso, engo razón y voy a tener razón. Nosotros ahora somos más populares que Jesús, no sé que se irá primero, si el rock and roll o el Cristianismo. Jesús estaba bien pero sus discípulos eran ordinarios, son ellos los que para mí lo arruinan".

jueves, 20 de octubre de 2016

SATISFACER A LA PAREJA

Estoy apreciando en muchas sesiones de terapia de pareja, los problemas de satisfacción que aparecen. Abrir un espacio en la propia sesión de tratamiento a la palabra, hace que pueda expresarse las cuestiones negativas que cada uno tiene retenidas respecto al otro de la relación, y que por problemas de comunicación no suelen expresarse en casa, dejando un depósito que puede explotar en el futuro.

Estas cuestiones reprimidas de momento, sorprenden mucho a los sujetos en tratamiento, cuando las escuchan en la sesión, aunque les resuenen por haberlas oído en casa en forma de quejas. El espacio terapéutico permite cierta amplificación y posibilita la aclaración de estas quejas.

Sabemos también que cuando se llevan años de relación, entran en juego otras variables en las que resulta muy complicado satisfacer al otro, por eso la pareja es algo que se tiene que cuidar y alimentar, para que evolucione y supere el transcurrir del tiempo

Algunas pareja también sugieren la importancia de la educación sexista que se ha recibido, y más allá de ésta, la exigencia que flota sobre la mujer que suele mantener la dirección y el control de todo lo que supone “lo familiar”; casa, hijos, economía doméstica, etc., tratando de responder a la demanda social, de que la mujer tiene que ser además de una madre perfecta, una trabajadora impecable. Demanda social que se ha introyectado en su superyó propio, que provoca la auotexigencia continua.

Por otro lado, muchos hombres se quejan de que no les dejan intervenir de forma importante en “lo familiar o doméstico” y que cuando lo hacen, les dicen que no se implican lo suficiente y no lo hacen bien, a pesar de que según ellos, ponen mucho empeño. Esto puede suponer un nuevo paradigma social, en el que el hombre empieza a plantearse que quizás ha perdido cierto lugar, y que cuenta menos, y esta suposición le angustia y trata de evitarla participando más en casa y con los hijos, pero sin que su actuación sea del todo complementaria a la de su compañera.

Se llega así a una falta de acuerdo difícil de resolver, en la pareja, ya no se trata de quién hace más o menos, sino de intentar cierto entendimiento y poder conseguir esa difícil complementariedad que proporcione cierta satisfacción con el otro.

De qué satisfacción hablo, porque debajo de la doméstica, de conseguir tener la casa en orden y los hijos, de forma coordinada, complementaria… parece que en esta excesiva complejidad de vida en la que se ha convertido, la casa, los hijos e hijas, los deberes, las actividades extraescolares, donde no ayuda nada la conciliación laboral española, el lugar para la pareja se va reduciendo cada vez más, no parece quedar tiempo para las caricias, la compañía, la complicidad, ni lo sexual que antes todo lo arreglaba.


Por todo ello sería importante que nos planteáramos nuestras prioridades, pensar que “lo doméstico”, no tiene que quitarnos tanta energía, y que debemos cuidar lo más importante (a parte de los hijos si se tienen): la pareja, tratando de que la satisfacción del otro no sea tan complicada.

viernes, 16 de septiembre de 2016

MAYEUTICA Y TERAPIA

Tengo un buen amigo, al que tengo un poco abandonado y al que dedico este artículo, que es ginecólogo y obstetra, y después de releer lo que se escribe sobre Sócrates, ya que él no parece que escribiera mucho, entregado al lenguaje oral con sus discípulos, me di cuenta de que mi amigo en su calidad de obstetra y yo como psicólogo clínico, nos dedicamos a lo mismo. Tratamos como hacía, Fainarate la madre de Sócrates, de ser comadronas. Los cuatro: Fainarate, Sócrates, Carlos (mi amigo) y yo, nos dedicamos a lo mismo. Así parece ser que lo decía Sócrates: “soy hijo de una tremenda y excelente partera… me dedico al arte de mi madre… el arte de despertar y de hacer cesar los dolores del parto intelectual” (Teeteto, 151 b). Todos contribuimos a que nazca el ser del sujeto.

Para conseguir que este “dar a luz” del conocimiento, no doliera mucho, inventó un método que todavía se usa, aunque menos de lo que se debiera, me refiero a LA MAYÉUTICA, así en mayúsculas luce más, como se merece. Un método que tiene mucho en común con el psicoanálisis, donde se evita la sugestión y al terapeuta como amo del saber, y se propone hacer dilatar la mente, para un parto intelectual indoloro, donde se extrae el neonato del conocimiento, que estaba dentro del sujeto, en forma de elaboración, y que cambiará la posición subjetiva del paciente, al conocer nuevas verdades que recomponen su vida.

El método obstétrico (mayéutica significa obstetricia) consigue que el conocimiento la verdad (aletheia) del sujeto, aparezca, a través de un diálogo asimétrico, que saca el inconsciente de la represión.

Sería un excelente método que se podría aplicar a la enseñanza, para que el alumno aprenda de forma dinámica, descubriendo los conocimientos por sí mismo, con la ayuda de su maestro, y no como sujeto pasivo en el que se depositan los conocimientos, que muchas vecen lo atragantan, causándole algo muy grave: el desasosiego por aprender. En cambio la mayéutica utiliza el deseo de aprender, y lo constituye como un valor en sí mismo. Si un profesor pudiera transmitir el deseo de aprender, conseguiría lo más importante y su trabajo sería mucho más fácil.

El final del método socrático es llegar a la aletheia (también llamada anamnesis), de la cual hablaré en otro momento, base del conocimiento y de la extracción y abstracción de la verdad. Concepto que retomó Heidegger en el “Ser y el Tiempo”, donde la obra de arte, en sí, como parto del artista, podría ser un medio para alcanzar la verdad.


Finalmente quisiera que quedara como reflexión final que la Mayéutica posibilita llegar a poder extraer de nosotros mismos, los conocimientos necesarios sobre determinados problemas que nos pasan, que pueden ser curativos, aunque para ello necesitaremos siempre, la ayuda de un obstetra o psicoanalista.

jueves, 14 de julio de 2016

EL ABUSO DE LOS ANTIDEPRESIVOS

Decía el país recientemente (elpais.es 28/06/2016), que si los antidepresivos no funcionan ¿por qué se recetan con soltura? (sic). Para decir esto se apoyaba en recientes investigaciones que subrayan su ineficiencia, salvo en casos severos. Y a pesar de los malos resultados, en España se triplica el consumo (fuente AEMPS).

La depresión llamada por muchos la enfermedad del siglo XX, afecta ya entrado el siglo XXI a 350 millones de personas en el mundo. La revista médica The Lancet en un estudio reciente, no sólo concluye que los antidepresivos no aportaban ningún beneficio, sino que además provocan muchos efectos secundarios, como por ejemplo pensamientos suicidas, que es una de los problemas más importantes a tratar precisamente en la depresión.

El Prozac es el elemento paradigmático. Se han escrito muchos libros a favor o en contra, como por ejemplo: “Más Platón y menos Prozac” de L. Marinoff). Este fármaco salió al mercado en una gran campaña mediática, como la droga de la felicidad, y sin embargo no es mejor que un placebo en personas con depresión leve o moderada. Incluso se cita también en el artículo, que la empresa farmacéutica GlaxoSmithKline, también había constatado estos datos en sus propias investigaciones. Hay otros estudios publicados en la revista Nature que muestran que los antidepresivos si son efectivos en los casos de depresión grave. En estos casos la duración de estos tratamientos puede durar hasta 18 meses y en muchos casos más tiempo.

El prozac (fluoxetina), inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina, ya tiene 25 años de existencia, fue el fármaco de moda cuando se introdujo en el mercado yanqui (1988), el sumun farmacéutico, gracias a la campaña comercial que se hizo, en la que ayudó mucho el libro de E. Wurtzel, “Nación Prozac”, que fue un best seller. “Lo que hizo que el Prozac fuera popular no fue su potencia –que en realidad no era tanta- sino su buena comercialización”, según D. Healy, profesor de la Universidad de Cardiff y autor de Pharmageddon. Además hizo que la cautela que había hacia los medicamentos, desapareciera en gran medida. En este sentido el efecto fue devastador, ya que se disparó su uso porque sirviera para tratar cualquier trastorno anímico. La única parte positiva es que cambió el concepto de depresión, haciéndola más cercana al individuo, y no se considerara tan grave; sirvió para que la enfermedad mental no estuviera tan mal vista, pero también favoreció a la psiquiatrización de la sociedad, y a un consumo de psicofármacos como nunca se había conocido.

¿Pero para qué sirven los antidepresivos?, anteriormente no he dicho que no tengan efectos, lo que se dice en las investigaciones citadas, es que no ayudan a curar la depresión moderada. Los psicofármacos no curan los problemas, estos se resuelven en terapia.  El Prozac actúa sobre la serotonina, pero la investigación científica no ha detectado hasta ahora ninguna anormalidad en el sistema de la serotonina en personas deprimidas. Los psicofármacos son drogas psicoactivas como el alcohol o la marihuana, por eso te sientes diferente cuando los tomas, colocándote en un estado mental diferente, produciendo efectos psicoactivos. En el caso de los antidepresivos, pueden ocultar -no curar-, los problemas emocionales, y con ello producir sensación de mejoría. Se necesitaría más información de los efectos que producen, también de sus efectos secundarios, y así poderlos conocer más.

El problema de base en mi opinión es la cantidad de dinero que mueven las empresas farmacéuticas con la venta de los psicofármacos, que actúan como un potente lobby, que condiciona hasta a los gobiernos y como no a los propios médicos. Esto nos lleva al tema de las prescripciones, donde hace falta una mayor cultura, sobre todo en nuestro país, por una parte el médico se siente necesitado a responder a la demanda del paciente, con un medicamento que puede ser en forma de placebo (como las vitaminas antaño) o un antidepresivo, con sus efectos ya dichos. Así el paciente entiende que se le atiende. Porque la cultura sanitaria ha hecho que se funcione así. Si no se consigue el medicamento parece que nos tratan mal; por eso tenemos en las casas, armarios llenos de medicamentos, que parecen verdaderos hospitales de campaña, ya que no se suelen acabar los fármacos. En otros países sólo se prescribe lo que se va a tomar. España es el segundo país de la OCDE en ventas de tranquilizantes, y no creo porque vivamos más nerviosos o estresados en este país.

Llegados a este punto, tengo que recalcar, aunque parezca demasiado insistente, que los problemas mentales se tratan con terapia, a cargo de un psicólogo clínico, y conviene hacerlo cuando empiezan, y no esperar a que se cronifiquen, otro efecto de los fármacos, a partir de esa especie de anestesia general que producen, haciendo que se vaya posponiendo el análisis de la solución.

Y para terminar un broche para conocer lo que está en juego. Allen Frances es un conocido psiquiatra, que ha intervenido en la realización de los manuales de diagnóstico de los trastornos mentales (Diagnostic and Statical Manual of Mental Disorders, DSM), que son la referencia en el diagnóstico para la psiquiatría. Él participó en las tres primeras compilaciones y dirigió la cuarta, y ha sido muy crítico con las primeras y especialmente con la 5ª, ya que se está siendo muy poco preciso con las definiciones de enfermedades mentales. Si hay nuevos diagnósticos como el de “adicción al sexo” que ya se ha suprimido, pueden comercializarse nuevos fármacos, y seguir así con el inmenso negocio.

Y en la línea que comentaba antes añade: "Necesitamos reeducar a los médicos y al público y decirles que la medicación general daños, no solo beneficios, de que no todo problema humano viene de un desequilibrio químico, que la tristeza no se debe tratar, que el diagnóstico psiquiátrico es difícil de hacer y que se tarda mucho tiempo para ello y, en muchas ocasiones, varias visitas con el paciente. Algunos de los problemas vienen de los propios ciudadanos que, de entrada, piden pastillas. La gente debe aprender que los fármacos pueden ser peligrosos para ellos y para sus hijos. Sólo en raras ocasiones tomarse un medicamento es la mejor solución. Ahora en EEUU los fármacos recetados matan más por sobredosis que las drogas de la calle. Se causan más muertes con las farmacéuticas que con los cárteles de la droga" (Elmundo.es 14/09/16).

domingo, 22 de mayo de 2016

Uno de cada diez alumnos de Secundaria padece trastornos sin diagnosticar.

Esta era la noticia que aparecía en el periódico Información el sábado pasado. Muchos de los institutos de la provincia se quejan de los problemas que aparecen a diario en los centros educativos: anorexia, bulimia, déficit de atención, hiperactividad, y problemas neurológicos o de conducta. Estos son los que se apuntan en el artículo, de los cuales la anorexia es uno de los trastornos que puede acabar con la muerte de la persona. Así como también acaban en muertes, una cifra de suicidios importante en estas poblaciones de adolescentes, inducidos muchas veces por el acoso escolar (que no se menciona), y los problemas entre padres e hijos que pueden acabar en actitudes muy violentas.

Este importante número de chavales con trastornos, como se dice en el artículo, ha hecho que el Síndic de Greuges haya empezado a tramitar una queja de oficio, que implica a tres Consellerías: Sanidad, Educación e Igualdad (de Bienestar Social ha pasado a denominarse de Igualdad).

Esto demuestra el divorcio que ha existido entre educación y salud mental, hasta ahora, porque en determinados momentos se ha querido que educación resolviera todo: la parte académica, los trastornos de los alumnos y hasta los problemas familiares, cosa que además de ser imposible, no corresponde a la tarea de educar. Educar tratando de dar gusto a todos (un imposible ya marcado por Freud), corresponde no sólo a los centros docentes, sino también y principalmente a la familia. Son los padres los responsables legales de los menores; no deben olvidar esta cuestión y no deben delegarla en el profesorado, o en los abuelos. Educar es una competencia fundamental de los padres, y cuando aparecen “trastornos” en los/as hijos/as hay que consultar a los especialistas.

Y este trabajo conviene hacerlo en red, es decir participando todos en su parcela, sabiendo que la parcela más grande es la paterna. No pueden ser los centros escolares quienes asuman la responsabilidad de la salud mental de sus alumnos, ni únicamente las USMIs (Unidades de salud mental infantojuveniles de la seguridad social), que están colapsadas. Hay que hacer un diagnóstico de los casos de forma profesional, y se verá que muchos de estos problemas se deben a las problemáticas familiares, por lo que el problema generalmente no es del chaval sólo, sino de su entorno familiar y social.

Para abordar estos problemas existen también los SEAFIs (Servicios Especializados de Atención a la familia e infancia), que dependen de los ayuntamientos y que pueden coordinar a los distintos estamentos implicados: educación, sanidad y familia. Estos servicios están haciendo una labor interesante en este sentido y pueden ser implementados en el futuro por su capacidad de intervención en la familia, y así lo están haciendo en pueblos como Benissa, Denia, Mancomunidad Marina Alta, Villena, y Cocentaina, que yo conozca directamente.

También se hacía en Alfaz del Pi, con reuniones periódicas con la psicopedagoga del Instituto y de los colegios, se analizaban los casos y se actuaba en consecuencia, cada uno desde su lugar. El trabajo era así muy productivo y no sólo se podía actuar sobre los diferentes problemas de cada caso, sino que también podíamos prevenir problemas nuevos en el futuro.

Todo esto se acabó cuando el alcalde “socialista” del pueblo consideró que se gastaba demasiado y recortó el servicio, dejando fuera a la educadora y recortando a solo 25 horas el trabajo del psicólogo. Alcalde que para más ridículo ha sido maestro.


¿Que demuestra todo esto? ¿por qué recortamos en educación, servicios sociales, sanidad? Y ¿quién recorta?. Acuérdense para las próximas elecciones, que no es sólo el partido popular el que tiene las tijeras. Lo que nos interesa a todos los ciudadanos son los servicios que usamos todos los días, que podamos ir al médico con seguridad, que nuestros hijos estudien en las mejores condiciones, que existan psicólogos gratuitos si los necesitemos en la imposible labor de educar. Que se garanticen los servicios públicos, todo lo demás es secundario. Recuerden…

lunes, 16 de mayo de 2016

Obsesión por adelgazar

A continuación respondo a una entrevista sobre la obsesión por adelgazar.
¿Por qué es perjudicial obsesionarse con adelgazar? ¿Cómo puede afectar al bienestar mental?
Vivimos en un mundo que mantiene una especie de contradicción, por un lado el lazo social, hace que estemos continuamente conectados con la actualidad, con lo que pasa en este mundo global, y a la vez, con lo que le pasa a nuestros amigos, que siempre están al otro lado del teléfono, en estado latente. Pero por otro lado seguimos sintiéndonos solos con frecuencia, como esa escena típica de New York, donde la masa de gente andando por la acera o cruzando un semáforo, deja constancia de la soledad del individuo. Parece que cuanta más  gente hay, más nos sentimos solos, sobre todo si hay algún problema que nos molesta y al que no encontramos solución.
Estas sensaciones se agudizan cuando pensamos en nuestro cuerpo en relación al otro. Otro como ideal, que nos remite a un cuerpo perfecto admirado y valorado socialmente, esta es la cuestión: la valoración social marca tendencia, y hace que tengamos que parecernos a ese ideal, porque es la moda, y lo que es peor: porque si no, podemos ser rechazados por una presión social, ahora quizás mayor, por la globalización, por la cercanía del cuerpo del famoso de éxito.
Podríamos decir incluso, que este deseo por el adelgazamiento, constituye una vía de búsqueda fehaciente del reconocimiento social, que puede tapar, además, otras deficiencias que no se ven, y que son ocultadas inconscientemente, por este uniformismo que proporciona el cuerpo.
El problema está, en que siempre habrá una distancia respecto a ese ideal que nunca se alcanza totalmente, una distancia que pone en evidencia una falta, que si es demasiado marcada, reavivará el miedo al rechazo social, provocando angustia, y rebajará nuestra autoestima, a un punto peligroso.

¿Y al bienestar físico?
También la noción de cuerpo que nos formamos de una forma imaginaria, a veces no concuerda con nuestro físico desde un punto real, por eso aparecen trastornos de la alimentación como la anorexia, donde se aprecia esta distorsión. La obsesión por un físico ideal difícilmente concuerda con lo que vemos en el espejo, esto trastoca la alimentación, que nunca acaba siendo la adecuada, aumentando la culpa, y favoreciendo el riesgo de que el cuerpo físico se resienta por mala nutrición.

¿Cómo sabremos si nuestro deseo de adelgazar es obsesivo?
El punto de inflexión donde podemos hablar de que la obsesión por adelgazar hace síntoma, es decir, se convierte en algo que se repite y ya no se puede controlar, está en la falta de control, que hace aparecer la ansiedad, la culpa, los problemas de sociabilidad, etc.

¿Cómo podemos quitarnos un deseo obsesivo de adelgazar?
La cuestión se centra en conocer el límite; debería bastar con la sensación de alcanzar cierto bienestar físico, donde te puedas sentir bien con tu cuerpo, porque mantiene un buen tono muscular, flexibilidad, y lo que es más importante una sensación de equilibrio general, cuerpo mente, que no tiene por qué, responder a ningún patrón estándar, sin responder a ningún ideal externo.

¿Cómo puede ayudarnos un psicólogo a quitarnos la obsesión por adelgazar?

Si tenemos dificultad para pensar en que el equilibrio emocional junto con el corporal no logramos conseguirlo por nosotros/as solos/as. Puede ser el momento de buscar ayuda, no pasa nada por consultar a un experto, que nos permita funcionar sin angustia y poder luchar contra una imagen corporal distorsionada, para que pueda acoplarse de nuevo a un cuerpo con el que nos reconciliemos, sin responder a cánones exagerados, sino a un físico que nos convenza lo suficiente.

miércoles, 11 de mayo de 2016

¿me echarán de menos?

Son casi las seis de la mañana, una tormenta importante me ha despertado, por fin la lluvia después de muchos meses de sequía. El olor a tierra mojada evoca recuerdos del pasado.

Faltaría una hora para levantarme, para ir al ayuntamiento, como he hecho tantos años atrás. Me pregunto si de verdad echo de menos el trabajo. Si estoy haciendo un duelo  por esta importante pérdida en mi vida, que ha supuesto que mis expectativas laborales no se estén cumpliendo en la recta final de mi carrera profesional.

Ahora, en estos momentos, sí que echo de menos muchas cosas, creo que sobre todo a las personas, a mis pacientes los más agradecidos y de los que he recibido más satisfacciones. A mis compañeros y compañeras, a pesar de que nadie ha movido un dedo por mi permanencia, ni siquiera he recibido una llamada en estos cuatro meses y pico, interesándose por cómo me iba. Por eso me pregunto: ¿me echarán de menos?

Sé que nadie es insustituible, sobre todo tal como está la psicología en este momento donde cualquier psicólogo recién acabado se monta una consulta sin tener apenas formación ni experiencia. Echo de menos un servicio que ha ido a menos, que ahora es menos social, a pesar de la publicidad hipócrita, de estos años.

Puedo estar en la fase de la culpa, porque me siento algo responsable de no haber sido capaz de consolidar un servicio que atienda a las familias, en horario completo. Aunque sé que había conseguido un prestigio reconocido, en el exterior, a nivel de Comunidad Valenciana, por los profesionales del sector. Es verdad que lo que se monta con mucho esfuerzo  durante más de una década, es fácil perderlo en pocos meses. Basta con recortarlo. Se recortó su horario como si fuera un servicio menor, poco importante. Ya sé que esta decisión la tomó un alcalde, unilateralmente. Pero me pregunto si yo no tuve algo de responsabilidad por no demostrar que era un servicio fundamental, o dependía más de que una persona estaba en contra de este servicio porque quizás, presuntamente, le recordaba demasiadas cuestiones familiares, como padre, esposo, etc. Quizás si las hubiera tratado en éste o en un servicio parecido, le hubiera ido mejor, pero puede ser que vaya demasiado lejos. No obstante sabemos que el inconsciente nunca se pliega a la represión, y lo que no queremos ver o aceptar en nuestra vida, aparece en forma de síntoma. Además los problemas familiares repercuten en toda nuestra vida, y hacen también que nos apartemos del vínculo social, desarrollando cada vez más un carácter agrio, soberbio y autoritario.


Me queda por tanto en el aire el interrogante de si ¿me echará alguien de menos?, porque quizás necesite algo de reconocimiento, ya que fui apartado de un trabajo sin explicaciones, que no he encontrado posteriormente, y en el que el silencio de los que convivieron laboralmente conmigo tanto tiempo, demuestra un trato que quizás no merezca, que no merezca nadie, y que habla poco en favor de la condición humana, que a veces se preocupa más por los animales, que por las personas, aunque también éstos son mucho más fieles.